miércoles, 23 de octubre de 2013

2.3 MANEJO DE RIESGOS -- ASALTO, ROBO, PERDIDA DE OBJETOS

**¿CÓMO PREVENIR UN ASALTO?**
Como medidas preventivas no utilices artículos ostentosos.
Evita aquellas vistosas y caras, como joyas de oro, piedras preciosas y todos los artículos que pueden llamar la atención y ser una invitación a la agresión, como relojes caros, así como las computadoras portátiles. Si tienes alguno de estos artículos utilízalos en el lugar adecuado para ello, pero no permitas que te pongan en una situación que puede ser perjudicial para tí.

Si usas cartera, trata de mantener una cantidad de dinero fuera de la misma. Quizá sea lo único que conserves después de un asalto.

Carga en tu bolso sólo lo necesario. Los objetos innecesarios, además de ocupar espacio e incrementar el peso, pueden llamar la atención de los interesados por lo ajeno. Por otra parte, en caso de robo la pérdida será mínima. Evitá buscar cosas en tu bolso cuando estés en la calle.

Si eres mujer que usa bolsa de mano. No balancees tu bolso. Es mejor aproximarlo a tu cuerpo y apretarlo con tu brazo. Si puedes, sujeta con tu mano la tapa. Además, si tiene una correa larga, crúzala sobre el cuerpo.

Lleva las llaves y algún dinero suelto, en algún bolsillo de tu ropa. En caso de asalto, tendrás mayor oportunidad de conservarlos.

Trata de mantener cierta libertad para poder correr. Por ello, lleva contigo el menor número de artículos que sea posible.


**ASALTO A MANO ARMADA ¿QUÉ HACER?**
Si te toca experimentar un asalto a mano armada, lo mejor es dejar que se lleven cualquier artículo que quieran tomar. No trates de evitarlo, porque al hacerlo pones en riesgo tu vida o la de alguien más.
No importa qué quieran tomar, tu integridad física y la de tus seres queridos vale más de lo que te puedan arrebatar.


**¿ES BUENO CARGAR UN ARMA PARA ESTAR PROTEGIDO EN CASO DE UN ASALTO?**
Las armas, de cualquier tipo, brindan una confianza que puede ser irreal. La protección que puedan brindarte depende de que sepas manejarlas. Esto implica haberlas utilizado repetidamente, en condiciones de entrenamiento y a menos de que estés preparado y sepas utilizarlas, es poco probable que te puedas apoyar en ellas ante una agresión sorpresiva.

Algunas representan más peligro que protección, por ejemplo, las armas de fuego y las punzocortantes, además de la ilegalidad que implica su portación, incrementan el riesgo de que resultes con daño, ya sea porque te la quiten y te ataquen con ella, o porque al verla aumente el nerviosismo del agresor y reaccione atacándote con mayor violencia. Es más importante la confianza que tengas en tu capacidad de lucha y en tu dedicación a desarrollarla que tener un arma, o en el mejor de los casos preferir perder bienes a exponer tu vida.


**VAS POR LA CALLE, ESTÁ OSCURO, HAY UN GRUPO DE PERSONAS Y SE VEN SOSPECHOSOS O TE LLAMAN**
 
No lo dudes, primeramente aléjate de ahí y busca algún lugar bien iluminado en donde se encuentren otras personas o una vía alterna que te permita llegar a donde te diriges sin que tengas que pasar entre ellos. Hacelo discretamente pero rápido. Si tienes que correr: hacelo lo más rápido que puedas. Esta es una situación potencialmente peligrosa.

Si ya has vivido una experiencia similar, probablemente sentías algo extraño en el estómago, sudabas frío, tu corazón palpitaba con mayor fuerza y más rápido que lo usual, tu respiración era más profunda, no era tan fluida como de costumbre y aunque no lo notaste, tus pupilas estaban más dilatadas y tu oído escuchaba mejor. Como consecuencia de lo anterior, tu preparación para actuar era mayor. Resumiendo en dos palabras: ¡Tenías miedo!.

El miedo es un mecanismo de defensa al que deberíamos considerar nuestro sexto sentido. Nos advierte de situaciones potencialmente peligrosas. Debemos escucharlo y actuar en consecuencia. Sin embargo, con frecuencia lo ignoramos al pensar que actuamos como tontos o como cobardes. Pero hay que usar este sentimiento de manera positiva, como una primera alarma en contra del peligro. Al hacerle caso, podemos evitar una gran cantidad de riesgos al rehuir de aquellas circunstancias en que experimentamos miedo. Al hacerlo, no temas parecer descortés, malpensado(a), cobarde o tonto(a). No lo sos. No permitas que esos sentimientos equivocados te pongan en riesgo de ser lastimado(a).

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